La educación en cuanto autoeducación es el desarrollo perfectivo de uno mismo como persona, por entero y en su irrepetible singularidad, abriéndose al mismo tiempo a la realidad en que vive(natural social y trascendente), y comprometiéndose solidariamente con ella, mediante el recto uso de su libertad.
Educarse es, por tanto, la tarea de crecer en capacidad de autodeterminación para el bien: crecer en unidad y coherencia, en plenitud; crecer en personalidad, riqueza interior, cultivando la propia singularidad irrepetible que somos cada uno, y, al mismo tiempo, crecer en solidaridad, en la capacidad que tenemos de darnos a los demás, a todo aquel que necesite nuestra ayuda.
En este principio existen tres hábitos de libertad. En primer lugar, encontramos la libertad óntica, en el ámbito del ser. Ésta es la opción mas radical, ser para sí mismo y ser uno mismo, para los demás. En segundo lugar está la libertad de posesión, que se da en el ámbito del tener. En ella, la vida humana (familiar, profesional, social) requiere el uso de medios materiales, que se consideran bienes. Por último, encontramos la libertad operativa, en el ámbito del hacer. En éste ámbito de la libertad, la libertad de posesión se subordina a la de acción, ya que sin ésta última no puede haber crecimiento personal.

Marta, lo que quiero es que reflexiones, que analices tus recuerdos. No quiero que copies las palabras del profesor.
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