sábado, 17 de marzo de 2012

Magisterio de Educación Infantil

El verano de 2010 fue diferente a los demás. Había acabado 2º de Bachiller y Selectividad. Fueron meses duros, que requerían mucho esfuerzo, pero todo eso había terminado aunque ese descanso no duraría muco tiempo. 
Julio era una fecha clave. Tenia el examen previo en la Universidad y de él dependía mi futuro. Ese día me levanté nerviosa, pero por suerte para mí, cuando me senté y vi el examen me tranquilicé ya que me esperaba un examen estricto, estilo a los de selectividad (aunque no tan duros y sin tantos conocimientos) y por ello, unos días antes, estuve repasando temas de historia, lengua, matemáticas e inglés. Aunque salí con buena sensación, todavía quedaba lo peor para mí: la entrevista con un profesor del departamento, y los nervios no tardaron en volver. No sabía si me iban a preguntar sobre conocimientos o sobre mi pasado académico. Me entrevistó el profesor Javier Laspalas y a pesar de mis nervios, todo fue bien.
Unos pocos días después de esto, una empleada de administración me llamó para comunicarme que estaba admitida.
Como decía al principio, ese verano fue diferente y traté de aprovecharlo al máximo. Podría decir que fue el broche que servía de cierre a una etapa de mi vida, o la puerta de entrada a otra.
El 1 de septiembre llegó rápido y como es normal en mí, estaba muy nerviosa. Apenas pude dormir. Cambio de profesores, de compañeros, de etapa... Es cierto que ya lo había hecho antes, pero esta vez sería diferente ya que se trataba de la UNIVERSIDAD, aquel lugar donde van los mayores y hay que estudiar mucho.


A día de hoy, estoy cursando segundo de Magisterio Infantil y no me arrepiento de la decisión que tomé al elegir esta Universidad, ya que no se trata de una Universidad cualquiera, sino que formo parte de la UNIVERSIDAD DE NAVARRA.

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